Vivir es Vivir

Vivir es simplemente Vivir

Dainin Katagiri

Basado en la experiencia del Buddha Shakyamuni y en la de los buddhas del pasado, el punto más importante de la enseñanza de Dogen Zenji es que zazen sólo es hacerse presente en el proceso del propio zazen; eso es shikantaza. No es algo que vayamos a adquirir tras haber hecho zazen. No es un concepto acerca del proceso; es concentrarse en el proceso en sí mismo. Resulta difícil de entender porque aunque siempre estamos en el proceso, no nos concentramos en él. Hay muchas escuelas budistas que incluso imparten el budismo como un concepto. Pero el budismo auténtico es concentrarse por completo en el proceso en sí mismo. El proceso somos nosotros.

Zazen es totalmente distinto de otras meditaciones. No es una cuestión de discusión filosófica o metafísica. Todo lo que tenemos que hacer es hacer lo que estamos haciendo, ahora mismo, y justo aquí. Cualquier tipo de experiencia que tengamos en zazen es algo secundario. Pase lo que pase, todo lo que tenemos que hacer es permanecer constantemente presentes justo en el medio del proceso de zazen. Ése es el principio y también el final. Puedes hacerlo; está abierto a todo el mundo, sean quienes sean. Eso es shikantaza.

Todos estamos ya totalmente sosegados y armonizados. Pero no obstante, cuando hacemos zazen, queremos intentar estar sosegados. Intentar sosegarse deja de ser estar sosegado. No tenemos que intentar o dejar de intentar o decir que no nos importa. Si digo algo de ese tipo, inmediatamente intentas comprenderlo. Luego digo que tampoco es eso, y entonces te desorientas . Finalmente, dices que eres neutral, pero eso tampoco está bien. Lo que debemos hacer es realizar que somos buddhas; ése es un gran koan para nosotros.

Esta práctica se llama shikantaza y es un koan para toda la vida. Existen cientos de koans, pero son meras hojas y ramas, eso es todo; la raíz es shikantaza. Debemos tenerlo muy claro. Es paz y armonía perfectas.

Nunca dejamos de pensar sobre algo, siempre tratamos de adquirir algo. Algunos critican al zen soto porque enseña a no esperar la iluminación, porque enseña a permanecer simplemente sentado. Dicen que si uno no puede esperar iluminarse, ¿entonces qué está haciendo? Ni siquiera algunos sacerdotes soto acaban de entender qué es shikantaza. Y si se les critica, su fe empieza a tambalearse. Sucede a menudo. Eso es ser un ser humano, y no sólo incluye a mis amigos, ya otros, sino también a mí. Si alguien nos critica, entonces nuestra fe empieza a tambalearse. Si miramos a nuestro alrededor veremos que hay muchas cosas en las que la gente puede llegar a interesarse. Pensamos que, naturalmente, hay otros caminos que pueden ser mejores. Así que elegimos y los utilizamos. Pero si nos tambaleamos, es que no estamos totalmente enraizados. Es como caminar durante un gran terremoto. Aunque incluso creyamos que caminamos con estabilidad, no es cierto. Si debemos caminar, debemos hacerlo con estabilidad, pase lo que pase. No hay duda de que así es. Caminar con estabilidad significa simplemente caminar. «Simplemente caminar» es estar presente en el proceso en sí mismo. El proceso de caminar es precisamente que nuestro cuerpo y nuestra mente no son más que el proceso. No hay separación entre nosotros y el proceso. Eso es shikantaza; eso es estar en paz. Estamos sosegamos, armonizados desde el principio. Por eso no debemos esperar adquirir sosiego. Hay que quitarse todos los trajes y vestidos conceptuales. ¿Qué es lo que queda? No habrá nada en lo que pensar. Todo lo que nos resta es sumergimos.

Durante dos mil quinientos años, el Buddha nos ha enseñado que somos buddhas, que no carecemos de nada respecto a la más elevada de las iluminaciones. No obstante, no acabamos de comprenderlo, e incluso aunque lo comprendamos, no acaba de calar en nuestros corazones. Por eso hemos de practicar constantemente. Hemos de practicar porque tenemos una mente.

La mente es tranquilidad; significa paz y armonía. ¿Qué hay de malo en la mente? Nada de nada. Lo que es un error es haber dado a la mente durante tantos años la oportunidad, el entorno y las circunstancias para ser una mente simiesca. Mente simiesca quiere decir esa mente que siempre está saltando, en muchas direcciones, ocupada en todas las muchas cosas divertidas y graciosas. Si siempre hemos dejado que la mente fuese a la suya, antes de que podamos ser conscientes de ella nos habrá llevado por una dirección totalmente inesperada, dejándonos completamente confundidos. Por eso es por lo que nos hemos de ocupar de la mente. Debemos ocupamos de las oportunidades, circunstancias, momentos y ocasiones.

Para zazen, disponemos las circunstancias en el zendo de forma que no esté demasiado iluminado ni demasiado oscuro, no muy frío ni muy caliente, ni seco o húmedo. También disponemos las condiciones físicas externas, como nuestra postura y la cantidad de alimentos que consumimos. Si comemos demasiado nos dormiremos con facilidad, por ello lo más conveniente sería comer hasta llenar el 60 o 70 % de la capacidad de nuestro estómago. También debemos mantener los ojos abiertos, porque si los cerramos podemos acabar durmiéndonos, o entreteniéndonos con los vuelos de la imaginación. A continuación, disponemos nuestra condición física interna, es decir, corazón, intestinos, estómago y sangre. Pero como todo eso está más allá de nuestro control, ¿cómo podemos ocuparnos de ello? La única manera es ocupándose de la respiración. Si cuidamos de la respiración, las condiciones físicas internas funcionarán muy bien, de manera natural. Es muy importante. Si disponemos las circunstancias que rodean nuestro cuerpo, mente, y todas las condiciones internas y externas, entonces, y de forma natural, la mente también se involucra en nuestras actividades. Su funcionamiento dejará de molestarnos; la mente no alcanzará el núcleo de nuestra existencia, se limita a estar con nosotros. Una vez sosegadas todas las condiciones es cuando florecerá nuestro centro. Ése es nuestro zazen; eso es shikantaza.

Shikan se traduce como sinceridad sin reservas, lo cual parece ser un tipo de estado o pauta psicológica. Pero shikan no es una pauta psicológica. Shikan es exactamente devenir uno con el proceso en sí mismo. Literalmente, el za de taza es zazen, y ta significa acertar, atinar; así pues, momento a momento, debemos acertar en el blanco de zazen. No es una técnica. En la esgrima del kendo, uno ha de acertar, dar en el medio de la cabeza del oponente para obtener un punto. Pero no es una técnica; es producto de la práctica que se ha ido acumulando día a día. Nuestra práctica debe ser muy profunda, insondable, y entonces podremos dar en la diana. Shikan es precisamente taza, la completa devoción a zazen, es decir, al proceso en sí mismo y no al concepto. Ésta es la práctica de zazen mencionada por todos los buddhas y ancestros.

Dogen Zenji dice en «El samadhi rey de los samadhis»: «Aunque algunos hayan llegado a conocer empíricamente que sentarse es el Buddhadharma, nadie conoce sentarse como sentarse». Ni siquiera en los tiempos de Dogen Zenji lo sabía nadie, excepto su maestro, Ju-ching (Rujing). El sentarse como sentarse es precisamente el proceso de zazen en sí mismo; eso es exactamente vida y muerte. Si observamos nuestra vida, nos resultará muy claro. ¿Cuán a menudo en nuestras vidas hemos experimentado sentimientos de felicidad, desdicha, pros y contras, éxito y fracaso? En incontables ocasiones. Pero seguimos vivos. Independientemente de si hemos despertado o no al hecho de la importancia de la esencia de la vida humana, puede decirse que básicamente estamos sosegados y en armonía. En otras palabras, nuestra vida es simplemente una continuación del vivir, eso es todo, «vivir» constantemente. Por eso todo el mundo sobrevive. Pero ¿es nuestro propio esfuerzo lo que hace posible que sobrevivamos durante veinte o cuarenta años? No. ¿Es nuestro discernimiento? No. Hablando con propiedad, se trata simplemente de una continuación del devenir uno con el proceso de vivir, eso es todo. Ésa es la esencia de la vida. La verdad de la vida es simplemente vivir. Se trata de una práctica muy sencilla.